Romanos VII: Faith

De vez en cuando el uno u otro lector notaba cierto escepticismo. ¿No estoy haciéndolo demasiado fácil para Mister „Yo“? El tipo éste fracaso cada rato y yo tengo tan sólo palabras buenas para el. El no es delincuente sino víctima. En los ojos de Dios está totalmente bueno. Únicamente tiene que comprender que Dios no le está obligando a nada. Entonces todo saldrá bien. Esto sí suena como si fueran „Buenas Nuevas“. ¿Pero no es que estas nuevas son demasiado lindas y simples como para ser verdad?

Y bueno, Mister „Yo“ va a tener su desafío – y en un pacquete doble desde ya. Hoy y mañana va a tener que enfrentarlos. Mister „Yo“: ¡Equípate! El primer desafío está aquí:

„¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.“ (Romanos 7,24-25)

¿Qué significa este salto cuántico? Acaba de desesperarse de sí mismo („Pobre Yo. ¿Quién me saca de aquí?“) En el próximo momento está re entusiasmado. („Gracias doy a Dios“) ¿Puede ser, que Mister „Yo“ sea un maníaco-depresivo? No, es que no ha reconocido la verdad todavía.

Mister „Yo“ siempre presuponía que su vida tendrá que cambiar decesivamente todavía hasta tal punto que pueda salir del valle de fracasos, por fin. En su búsqueda de ese cambio se frustró cada vez más. „¿Quién me salvará?“ ¿Cuándo le ayudará Dios? De pronto – Pablo no nos dice cómo – lo entiende: Dios le ha ayudado ya.

Mister „Yo“ entiende: ya es lo que queria ser siempre. Ya le pertenece lo que siempre quería recibir. Dios ya hizo desde mucho tiempo lo que le pedía y pedía y pedía. Ya está salvado del fracaso.

He aquí yace el verdadero desafío. Mister „Yo“ ve diariamente su fracaso. ¿Cómo puede estar salvado de éso? Bueno – con Dios todo funciona al revés de lo acostumbrado. Ya hemos visto un ejemplo. En la vida „normal“ tienes que performar bien para recibir una buena cualificación. Y Dios te da la buena cualificación primero y después tienes el privilegio de poder aprender.

Así también con el cambio. En la vida „normal“ tiene que desaparecer un problema, y recién entonces está resuelto. Pero con Dios funciona en otra manera. Uno ve al problema como ya resuelto, entonces desaparece. Ésta comprensión („Mi problema ya está resuelto.“) la llamamos „fe“.

„Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.“ (Hebreos 11,1)

La fe ya tiene lo que espera. Sabe que ya existe lo que uno todavía no ve. Por más que Mister „Yo“ tenga que enfrentar su fracaso diario, de hecho es cierto que Dios ya lo salvó desde hace mucho de éso. Así que cuando se le cayó el veinte exclama: „Gracias doy a Dios, por Jesucristo.“

Cuando éramos chicos hemos jugado con tinta secreta a veces. Escribimos una palabra con leche en una hoja blanca. Parecía como uno tuviera que escribir en ésta hoja todavía. Pero ya estaba escrita. Pero la escritura fué invisible. Se hizo visible cuando uno tenía la hoja encima de una vela encendida. Lo que ya esta escrito se hizo visible.

Mister „Yo“ siembre deseaba que Dios escribiera algo nuevo sobre su vida. Ahora se dió cuenta que Dios ya lo había hecho desde hace mucho. Y para verlo no necesita ni una vela. Únicamente debe de tomar consciencia del hecho. Porque lo que sabemos se hace visible. No de un dia al otro, pero sin parar.

Esto es el desafío de Mister „Yo“: de que ya se vea como persona salvada por mas que la vida cotidiana parece hablar en otro idioma todavía. ¿Qué más tiene que hacer? Nada más. Todo ya está hecho.

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