Romans VII: The word

La libertad es un tesoro. „Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.“ (Gálatas 5,1) Le costó algo a Jesús de liberarnos de este cumplimiento de deberes religiosos. Sólamente en libertad es posible amar y seguirle a Jesús. De ésto hemos hablado en los últimos par de dias lo suficientemente y le parece haber hecho bien al uno o al otro. (de acuerdo con los comentarios que recibió el autor Haso allá en Berlin).

Hay que cuidarla a la libertad y no hay que dejar que nadie la robe. „Estad firmes“ escribe Pable. Evidentemente existen fuerzas que sí quieren quitarsenos. Aquí se decide el camino próximo de Mister „Yo“. ¿Tendrá el valor, de refutar las cargas religiosas que algunos le quieren imponer? ¿ O es que esta libertad es demasiado linda o „simple“ como que podría ser verdad?

„Puede realmente ser que Dios no me obliga a nada más“, puede llegar a preguntarse Mister „Yo“. „Que soy totalmente libre? Por qué hay tantos instrucciones en la Biblia entonces? ¿Por qué quiere Jesús que mantengamos sus mandamientos? ¿Por qué escucho en tantas predicaciones que el predicador apela a cómo tendría que vivir como creyente? Son preguntas buenas. Hay respuestas buenas.

Una declaración clave del Nuevo Testamento dice así:

„anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,“ (Colosenses 2,14)

Jesús creó nuevos hechos en cada área de nuestra vida a través de su cruz. La cruz define aún nuevamente lo que es la Biblia. „Antes de Cristo“ era (si es que ya existía en forma escrita) un libro lleno de „demandas“. Estas demandas obligaron al hombre y lo acusaban si no les hizo caso. Esto terminó ahora. Desde Cristo la Biblia ya no es un código. „¿Que es lo que debo hacer? ¿Qué es lo que me es permitido?“ ya no son preguntas adecuadas.

¿Para qué entonces está la Biblia? Entre otras cosas por los tres puntos siguientes:

1. La Biblia nos guía (como las Buenas Nuevas) hacia la libertad a la cuál Jesús nos liberó.
2. La Biblia es la semilla que crea en nosotros algo nuevo en vez de exigir lo nuevo de nosotros. (Haso escribió un texto acerca de ésto: Ich lebe nicht nach der Bibel, algo que Lupita todavía no ha traducido).
3. Cuando hemos descubierto que nosotros queremos ser cambiados la Biblia nos ayuda en ésto. Es el manual de la vida nueva.

El ejemplo siguiente puede ayudarnos a comprender la diferencia entre la Biblia como un código y un manual. (la comparición está un poco coja). Mister „Yo“ ha tomado dos decisiones. Quiere manejar un auto y quiere tocar el piano. Ambas decisiones las ha tomado voluntariamente. Con la primera ya terminó la libertad con la decisión. Para poder manejar un auto tiene que pasar por un examen para adquirir un permiso (así es en Alemania, en México se puede comprar una licencia, dice Lupita). Tiene que aprenderse las leyes del código de circulación, un „código“ al cuál tendría que someterse. Cada viaje que hará tendria que estar determinado por una multitud de leyes y prohibiciones.

Es otra cosa con el tocar el piano. Mister „Yo“ puede empezar en seguida, puede tocar lo que quiera. No todo suena bien. Pero él es un principiante. Pronte se consigue un manual y un maestro capaz. Mejora bastante. Y disfruta porque aprende porque quiere aprender.

Ambos libros contienen instrucciones. En el código de circulación son un deber. En el manual no lo son. Si uno no obedece a la demanda del código uno es un transgresor (nunca me han elogiado por haber mantenido la restricción de velocidad, sí tenía que pagar una multa de vez en cuando al haber execido el límite de velocidad). Cada ejercicio del manual que uno domina le hace avanzar. Uno va de un éxito al próximo. El placer aumenta.

Uno no está castigado por obras de música que uno no domina todavía. Los errores cuando uno practica no son transgresiones sino una señal que uno trata de dominar algo nuevo. Uno no tiene que practicar todo o tocar todo. Uno ama a la música clásica y lee las partituras, pronto tratará de tocar alguna sonata. El otro disfruta más la improvisación después de haber aprendido algunas técnicas básicas y va a tocar obras muy distintas. Y ambas cosas estan bien.

El deber del código de circualición hace que Mister „Yo“ será un conductor razonable. ¿Y qué hace que Mister „Yo“ será un pianista aceptable? Tiene voluntad y talento. Esto es garantía suficiente. (Si sus padres le hubieran obligado en su infancia sin talento ni ambición, toda obligación hubiera hecho una persona que profana a los teclados de él)

La Biblia es el manual de Mister „Yo“, y no es su código. Dios le dió el talento musical y la voluntad del cielo en su corazón. (Cada deber que va más allá no le ayuda sino le hace daño). Después de haber encontrado este anhelo hacia la nueva vida en sí entiende que tiene acceso a un manual gratuito (la Biblia) y a un maestro genial (el Espíritu Santo) Lo que lgente religiosa ve como deberes religiosos que se debe imponer sobre los otros, Mister „Yo“ los ve como ejercícios que lo capacitan paro lo que realmente quiere hacer y ser.

No es un transgresor si no domina todos los ejercicios en seguida (todavía no conozco personalmente a nadie que haya recucitado a un muerto. Sin embargo esto es una instrucción clara en la Palabra). Cada vez que logra algo que antes no haya logrado lo lleva a una sensación de éxito. No tiene de preocurse simultáneamente con todo lo que está escrito en la Biblia. Un ejercicio, que su maestro lo recomienda para hoy o los próximos días, lo hace avanzar.

Así como el pianista (o clásico o de jazz) se va a „especializar“. Uno se dedica al estilo de la vida de un misionero para alcanzar a su ciudad, el otro elige el silencio y cierto aislamiento para buscar a Dios ahí. Ambos tienen el derecho de seguirle a su corazón. Ninguno de los dos tiene el derecho de imponer su estilo de vida al otro – ni con versículos bíblicos que se encuentran referiéndose a ambos estilos de vida. Bueno, la Biblia no es un código, es un manual.

No existe ninguna presión para Mister „Yo“. Tiene que seguir a su corazón. La Biblia y el Espíritu Santo le ayudan en esto. Ahora entendió. Si lee en la Biblia una orden o términos como „mandamiento“ o „obediencia“, él sabe: son ejercícios – algunos para ahora, algunos para más adelante, algunos no son para mí. No anulan mi libertad. Yo sigo a Jesús porque quiero seguirle. Y estoy agradecido por estos ejercícios porque me ayudan en éso.

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