Romans VII: The flesh ain’t getting better

Seguimos a Mister „Yo“ en su camino através de Romanos 7, 14-25. Una lectora se definió como „Mrs. Yo“. Entonces quiero enfatizar que mi uso del lenguaje no es una discriminación de los hombres como si existieran únicamente Misters. Los problemas de Mister „Yo“ no son específicamente pertenecientes a un género y tienen razones más profundas que su cromosoma Y. (Pero sí vamos a encontrar algo que tiene que ver con cromosomas).

„Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien“. (v.18)

¿Qué es esta „carne“ dudosa? Para nuestro próposito basta la definición sencilla de la boca de un maestro sencillo: „Lo que es nacido de la carne, carne es“ (Juan 3,6). Carne es todo que Mister „Yo“ vino a ser através de Mamá y Papá. (ahí tenemos nuestros cromosomas). Uno puede agregar: carne es además todo lo que su medioambiente y el mismo hicieron de él. (Entonces no importa si crees que una persona está más definida por los genes o por su medioambiente o por sus propias decisiones. Todo es carne).

En esta carne mora el pecado, es decir todas las fuerzas negativas y debilidades que dificultan el seguirle a Jesús del Mister „Yo“. Si no fuera por la carne la vida de discípulo sería tan fácil. Mister „Yo“ no tendría otra idea sino hacer la voluntad de Dios. Per la carne sí está. Mister „Yo“ lo realizo tristemente que no se disolvió en la nada cuando se convertió. Unos dias o semanas le parecía que sí. Se encontró con Jesús y el mundo parecía distinto. Pero pronto aparecieron sus viejos sentimientos o pensamientos y comportamientos.

Normalmente Mister „Yo“ comete dos errores ahora. Esto no es dramático porque se puede corrigir a los errores. Pero es molesto. Porque estos errores generan el Blues de Romanos 7.

Primer error: Mister „Yo“ se identifica con su carne.

Mister „Yo“ no entendió con todas sus consecuencias lo que Pablo dice en la segunda carta a los corintios en 5,17:

„De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron’ he aquí todas son hechas nuevas.“

Puede conocer este versículo o haberlo memorizado. ¿Pero realmente lo ha entendido? Cuando lo viejo se anuncia Mister „Yo“ podría decir: „Ya no soy yo. No soy lo que acabo de sentir. No soy lo acabo de pensar. No soy lo que acabo de hacer.“ (Más adelante voy a describir qué es ahora).

Pero así no habla todavía. ¿Cómo puede no ser algo si exactamente lo siente así? ¿Y no es demasiado barrato de no tomar la responsabildidad? Bueno, éso ya tratamos. La sensación térmica no es igual a la temperatura medida. Y tarde o temprano Mister „Yo“ tendrá que hacerse responsable.

Sigo enfatizando: Mister „Yo“ no es lo que no funciona en él. El lo sufre nada más. Mister „Yo“ no es su carne, pero vive en su carne. Mister „Yo“ no es el fracasado. Su fracaso se cuela en el nada más.

Segundo error: Mister „Yo“ intenta a mejorar su carne

Mucho de lo que nosotros los cristiamos llamamos santificación o arrepentimiento o aconsejamiento es el intento frustrado de mejorar la carne. Siempre y cuando Mister „Yo“ descubre los viejos sentimientos, pensamientos, comportamientos empieza a automedicarse. Esto es el camino seguro de Romanos 7, 14-25. ¿Si la experiencia más tajante de su vida, la conversión a Jesús, no cambió su carne, cómo pueden llevar a un éxito medidas menos tajantes?

(Antes de que alguien me entienda mal: hay un lugar legítimo para aconsejamiento, terapia y aún para disciplina. Pueden ayudar a suavizar algunos problemas o hacer que ciertas situaciones sean aguantables y nos pueden proteger de muchas consecuencias de la carne y asegurar nuestro „sobrevivir“ hasta que los procesos espirituales empiezen. Pero no pueden solucionar el problema de la carne completamente. No se puede disciplinar ni dar un tratamiento terapéutico a la carne).

Por hoy quiero aconsejar a Mister „Yo“: Deja que tu carne sea como es. La palabra de Dios dice:

„Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden“ (Romanos 8,7)

Si la carne de Mister „Yo“ no puede estar puesto en conformidad con la voluntad de Dios, Dios tampoco lo espera de él. Si lo tratas de todos modos, el Blues es garantizado. Él tendría que aprender una mejor canción (Por más que el Blues musical es algo muy padre).

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