(cont.) Romanos VII: Outline

En los primeros ocho capítulos está cambiando el pronombre personal dominante de párrafo a párrafo. Este hecho posibilita un bosquejo muy lindo (cosa que es de mucha importancia en los seminarios teológicos). Además enfatiza el caracter distinto de cada uno de estos párrafos. Por esto sigue una explicación en más detalle.

Romanos 1,18-31: tercera persona pluralis (“ellos”)

Pablo explica porqué el mundo es como es y porqué los hombres viven como viven. Los hombres de los cuáles habla no son sus lectores. Sus lectores – más que nada – deberían de entender de qué se trata afuera. Tenemos de estar conscientes de las fuerzas negatives que estan vigentes en la sociedad y cómo obran en el ser humano. Si no, nos hacemos ilusiones y empezamos con intentos de mejoramiento, morales e inútiles. Solamente él que realmente conoce el daño del pueblo no confía sino en el evangelio de la intervención sanadora de Dios. (Romanos 1,16-17)

Unicamente no debemos cambiar el pronombre personal de “ellos” a “ustedes”. Los tiempos en los cuáles la evangelisación no fué otra cosa que “el insulto al público”(una obra de teatro alemana de Peter Handke, la traductora)se han acabado, por lo menos espero que sea así. Aún Pablo no insultó a los hombres de afuera, cuando habló de ellos. Los enfrentó con aprecio y amabilidad. Sin embargo escribe este párrafo (1,18-31). Tenemos que saber qué tipo de mundo Dios amó tanto que dió su hijo único para él.

Romanos 2: Segunda Persona Singularis (“tú”)

En éste capítulo agudo Pablo habló con sus lectores individuales (“tu”) en manera directa. Se refiere a los religiosos (en aquel entonces de orígen judío) que se juntan alrededor de la congregación. Los hombres religiosos confian en su propia obediencia a reglas y lo exigen de los demás también. Ellos piensan que el “hacerlo bien” es el camino hacia la salvación o hacia una bendición. Tienen una ilusión acerca de su propia situación espiritual y causan mucho estrés para los demás. En su orgullo no pueden ser abiertos por el amor ni por tonos mansos. Por eso Pablo se expresa en forma muy “straight” aquí.

Romanos 3 y 4: tercera persona singularis y plurales (“el”/”ella”, “ellos”)

En éste párrafo Pablo enseña acerca de la justicia frente a Dios (= una situación en la cuál el hombre está perfectamente bien en los ojos de Dios). Pablo se refiere a unas personas definidas sino él explica un hecho y da las razones: quien cree en Jesús está justificado – sin duda ni excepción, sin reglas, sin tener que comprobarlo. Punto.

La tercera persona neutral (sing.) posibilita a cualquier persona que refiera éste párrafo a sí mismo. Para cada quien vale esta justicia. Quien ya cree va a poder confirmar internamente que ya está justificado. Quien no cree todavía se entera que este camino – sin hacer diferencia entre las personas – está abierto para él. Hay un Dios quien “justifica al impío” (4,5). A éste Dios no tendrías que evitar, verdad?

Romanos 5,1-6,10: primera persona pluralis (“nosotros”)

Aquí Pablo describe lo que vale para CADA creyente, tanto para el recién convertido de Roma como para el apóstol comprobado. No se trata de un ideal, de metas, de proposiciones o de graduaciónes de madurez. Se trata de la verdad. La verdad es lo que es verdadero. Lo verdadero es que somos justificados y que vivimos en una relación de harmonía perfecta con Dios (5,1). Su amor ha sido derramado en nuestros corazones (5,5) y algunas cosas más. Lo que es verdadero permanece verdadero, aún cuando no lo estas sintiendo actualmente o cuando no te parece que sea así. Si los Romanos hubieran sentido así o si se los hubiera parentado así, Pablo hubiera podido ahorrarse escribir esta carta. Y en el sentido contrario estaría bien: quien osa confiar en éstas verdades va a poder sentirlas temprano o tarde.

Romanos 6,11-7,6; 8,1-39: primera y segunda persona pluralis (“nosotros”, “ustedes”)

En este párrafo Pablo continúa con la descripción de una vida cristiana normal, pero la está mezclando con algunos requerimientos. Ests requerimientos o exhortaciones no tienen en ningún lugar el carácter de esperar algo bueno de nosotros. Más que nada tendríamos que vivir en harmonía con lo que hemos aprendido ahora acerca de nosotros.

Estas exhortaciones no se debería entender así como dijéramos a una persona sin hogar: “¡Ánda y trabaja! Y entonces vas a ganar dinero para poder mantenerte.” El quiziera trabajar si es que todavía no ha resignado totalmente. Pero ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? Las instrucciones paulinas son más así: Le das U$D 10.000 en la mano y le dices: “¡Ahora véte y alquila una habitación!”

Romanos 7,7-25: primera persona singularis (“yo”)

Através de la determinación gramatical de este pronombre personal éste párrafo se distingue del contexto total. El “yo” quiere decir: no se trata de algo general aquí sino de algo personal. No se trata de una verdad objectiva sino de una experiencia subjectiva. No es que cada uno se siente así actualmente pero la persona que sí se siente así puede identificar con el “yo”. Si tú perteneces a este grupo de personas te quiero recordar: éste párrafo termina con un: gracias doy a Dios. Mañana empezamos a tratar el “Happy End”.

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