El cojo en la Puerta Hermosa II

¿Porqué pasaste por alto?

En un comentario en el blog de Storch se dijo que hay tan sólo una historia en el Nuevo Testamento donde Jesús sana a alguién que no vino a Él por su propia cuenta o porque alguién se lo ha pedido (compárase con Juan 5).  Esto puede aclarar algo sobre el cojo en la Puerta Hermosa.  Quizás estaba tan muerto internamente que ya no se estiraba hacia Jesús, por más que aquel haya sido und hombre de milagros famoso.

Quizás, pero eso no importa.  Sin embargo este aspecto me desconcertó lo suficientemente como para orar sobre ello.  "¿Porqué pasaste por alto?" pregunté a Jesús.  "¿Porqué pasas tú por alto?" me contestó él.

Es cierto, la situación no a cambiado mucho.  Ya no es Jesús como ser humano incarnado  quien pasa por alto al necesitado;  es Cristo en mí quien lo hace hoy.  Este reconocimiento es duro para mi y me quita el aliento:  la persona a la cuál paso por alto, a ésta persona le pasa por alto Dios.

Esto proyecta una luz desfavorable sobre nuestra imagen de la iglesia.  Jesús estaba en el camino hacia el templo o de regreso del templo cuando pasó por el cojo.  ¿Cuántas veces estamos en el camino hacia la congregación, yendo al culto o al curso de macramé de la gente mayor o a la prueba del coro o a la célula mientras pasamos por los que más necesitan a Dios?   Esto sí es trágico.  Muchas veces construimos la congreción no tomando en cuenta a los que más necesitan el reino de Dios.  Los tiempos sí han cambiado:  en el tiempo de Jesús hubo un templo dondo cada quien quería adorar de vez en cuando.  Ahora existe el reino de Dios, un reino que no es de éste mundo sino que empieza en los corazones de los creyentes y en la libertad de la fé.  Sin embargo nos compartamos como si se tratara de la construcción de un reino terrenal dondo sí cuenta el número de los visitantes del culto o el aspecto del edificio.

¿Quien es el cojo?

El necesitado al cuál pasamos por alto, a ése Dios pasó también. ¿Quién es la persona necesitada? Quiero contestar a esta pregunta asi como Jesús contestó a una pregunta parecida.  En Lucas 10 un intérprete de la ley le pregunta a Jesús:  "¿Quién es mi prójimo?"  Jesus le responde con la parábola del buen samaritano.  La conclusión es: cada uno que te necesita y cada uno a quien tú puedes ayudar.

Quizás el cojo es la peleadora abusado con quien nadie de la iglesia quiere ni hablar;  quizas es el fumador de mota del salón  paralelo en la escuela que empieza el día con un porro para llenar su vacío; quizas es la mujer que vive en el departamento al lado del tuyo que sí tiene dinero o un carro pero que no tiene amigos fuera del chat en el messenger; quizás es realmente un vagabundo como en los hechos de los apóstoles; quizás ….

Hay muchos cojos que pasamos por alto.  Son personas a las cuáles podemos dar algo.  De lo que tenemos.  Esto trataré más adelante.  

About these ads
Explore posts in the same categories: cosas creidas, traducido de Storch

3 Comments on “El cojo en la Puerta Hermosa II”


  1. […] Hay muchos cojos que pasamos por alto. Son personas a las cuáles podemos dar algo. De lo que tenemos. Esto trataré más adelante. [translated by lupita] […]

  2. YEISON PAZ Says:

    EXELENTE GRACIAS BENDICIONES


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

%d bloggers like this: